Real Madrid 2-4 Sevilla: primera derrota de la pretemporada
Däbritz y Schröder marcaron en el tramo final, pero los goles de Rosa Márquez, Kanteh, Gemma Gili y Blom dieron al Sevilla el triunfo en Marbella.
El Real Madrid cerró su semana de trabajo en Marbella con la primera derrota de la pretemporada. El equipo de Pau Quesada cayó por 2-4 ante el Sevilla FC en el Marbella Football Center, en un partido que rompió el pleno de victorias con el que había comenzado el verano. Después de dos amistosos sin encajar, el conjunto blanco recibió cuatro goles y encontró sus dos tantos en el tramo final, cuando el encuentro ya se había inclinado claramente hacia el lado sevillista.
El marcador obliga a mirar con atención aquello que todavía está por ajustar, pero también debe situarse dentro del contexto de una preparación en la que el cuerpo técnico continúa repartiendo minutos, probando perfiles y dando espacio a futbolistas jóvenes. El once inicial fue muy diferente al utilizado en los compromisos anteriores y mezcló jugadoras habituales del primer equipo con varias canteranas. La noche no fue un examen definitivo, aunque sí dejó avisos importantes antes de que empiece la competición oficial.
Hasta este sábado, las madridistas habían ganado por 2-0 al Madrid CFF y por el mismo resultado al Crystal Palace. La victoria ante el Madrid CFF había servido para abrir la preparación con buenas sensaciones, mientras que el triunfo frente al Crystal Palace mostró una evolución en ritmo e intensidad. Frente al Sevilla apareció la otra cara inevitable de cualquier pretemporada: un partido en el que los errores se pagan y en el que el resultado obliga a revisar detalles que las dos victorias anteriores habían permitido disimular.

Un once muy renovado para el tercer amistoso
Pau Quesada apostó por Merle Frohms en portería y una alineación con numerosos cambios: De la Cuerda, María Méndez, Silvia Cristóbal y Noe Llamas en la línea defensiva; Filippa Angeldahl, Irune Dorado y Sandie Toletti en el centro del campo; y Noe, Oihane y Zouhir en la zona ofensiva. El reparto de minutos volvió a tener un peso evidente y el técnico aprovechó el encuentro para observar combinaciones menos habituales.
La apuesta tenía sentido dentro del momento de la preparación. El Real Madrid había jugado apenas tres días antes contra el Crystal Palace y todavía tiene por delante otros dos amistosos. Acumular cargas sobre un grupo reducido habría ido en contra de la lógica de agosto. La consecuencia fue un equipo con menos automatismos y con futbolistas que todavía están encontrando su sitio dentro de una estructura que Quesada quiere hacer más flexible.
Precisamente el entrenador había explicado en su entrevista con Real Madrid TV que la pretemporada debía servir para trabajar distintos sistemas y llegar al curso con dos o tres planes preparados. El partido ante el Sevilla encaja en ese proceso. No todas las pruebas saldrán bien y algunas de las más útiles son precisamente las que descubren problemas antes de que los puntos estén en juego.
Rosa Márquez rompe el equilibrio antes del descanso
El encuentro se mantuvo igualado durante buena parte de la primera mitad. El Real Madrid trató de sostener su idea habitual, con intención de jugar lejos de su propia portería y de recuperar el balón lo antes posible, pero el Sevilla consiguió competir con mayor comodidad que los dos rivales anteriores. Las andaluzas encontraron situaciones para progresar y obligaron al equipo blanco a defender más metros hacia atrás.
El primer golpe llegó en el minuto 38. Rosa Márquez hizo el 0-1 y cambió el escenario justo antes del descanso. Era el primer gol recibido por el Real Madrid en toda la pretemporada y también la primera vez que el equipo tenía que afrontar un partido desde una situación de desventaja. Esa circunstancia añadía un reto diferente a una preparación que, hasta entonces, había transcurrido con marcadores favorables.
La primera mitad también dejó un aviso sobre la presión adelantada. Cuando el rival supera esa primera zona, aparecen espacios que obligan a la defensa y al centro del campo a corregir rápidamente. El Sevilla supo competir mejor en ese contexto y llegó al descanso con una ventaja que obligó al Madrid a cambiar el guion.
Kanteh amplía la ventaja y obliga al Madrid a correr riesgos
La segunda mitad volvió a estar marcada por los cambios. Entraron Pau Comendador, Felicia Schröder, Bella Andersson, Laia López, Lotte Keukelaar, Andreia Jacinto, Sara Däbritz, Janou Levels, Elisa Senss y Bibiana Casquero. La intención era mantener el reparto de cargas y, al mismo tiempo, introducir jugadoras que ya habían dejado buenas sensaciones en los amistosos anteriores.
El Madrid intentó encontrar una reacción, pero el Sevilla volvió a golpear. En el minuto 64, Kanteh firmó el 0-2 y aumentó la dificultad del encuentro. Con dos goles de desventaja, el partido exigía algo diferente: no solo mantener los principios trabajados durante la semana, sino ser capaz de acelerar sin perder el orden.
Ahí apareció uno de los aprendizajes más claros. El Real Madrid quiere ser un equipo agresivo, con capacidad para recuperar arriba y atacar rápido después de robo, pero esa ambición necesita convivir con el control de las transiciones. Cuando el partido se rompe, perseguir el marcador puede llevar a que las distancias entre líneas sean mayores y que cada pérdida resulte más peligrosa. Ante el Sevilla, las madridistas no siempre consiguieron equilibrar ambas necesidades.

Un final de ida y vuelta: cuatro goles en ocho minutos
El marcador permaneció 0-2 durante más de veinte minutos, pero los últimos compases transformaron por completo el resultado. En el 86, Gemma Gili hizo el tercero para el Sevilla. El 0-3 parecía cerrar definitivamente el encuentro, aunque el Real Madrid respondió casi de inmediato.
Dos minutos después, Sara Däbritz recortó distancias con el 1-3. La alemana volvió a demostrar que puede ofrecer llegada desde segunda línea y capacidad para aparecer cerca del área cuando el contexto lo requiere. Su gol no cambió el signo del partido, pero permitió al equipo mantener la competitividad cuando el marcador podía haber provocado una desconexión mayor.
El Sevilla contestó en el tiempo añadido. Jassina Blom marcó el 1-4 en el minuto 91 y devolvió los tres goles de diferencia. Todavía hubo tiempo para una última noticia positiva desde el punto de vista madridista: Felicia Schröder consiguió el 2-4 definitivo en el 94, después de una asistencia de Pau Comendador.
Schröder encuentra por fin el gol
El tanto de Felicia Schröder tiene valor más allá de su influencia sobre el resultado. La atacante sueca había rondado el gol en los dos primeros amistosos. Generó ocasiones contra el Madrid CFF y se encontró con el larguero frente al Crystal Palace. Su capacidad para llegar a zonas de remate ya estaba apareciendo con frecuencia, por lo que el estreno goleador parecía más una cuestión de tiempo que de juego.
Marcar en Marbella puede ayudarle a reforzar esa confianza. El Real Madrid necesita distintas vías para producir goles y Schröder ofrece un perfil que puede combinar movilidad, juego entre líneas y presencia en el área. La competencia ofensiva será elevada durante toda la temporada, con Lotte Keukelaar, Linda Caicedo, Lineth Beerensteyn, Pau Comendador y, cuando complete su recuperación, Athenea del Castillo entre las alternativas disponibles.
El gol no maquilla los problemas que dejó el partido, pero sí permite rescatar una señal individual importante. Una pretemporada también sirve para que las delanteras acumulen situaciones de finalización y lleguen al inicio del curso con confianza. Schröder llevaba semanas acercándose y contra el Sevilla consiguió transformar una de esas apariciones en su primer tanto del verano.
Däbritz, una alternativa para cambiar el ritmo
El otro gol madridista llegó a través de Sara Däbritz, una futbolista cuyo papel puede ser especialmente útil en un centro del campo con perfiles muy distintos. La alemana aporta experiencia, capacidad para interpretar espacios y llegada desde segunda línea. En una plantilla donde Elisa Senss, Andreia Jacinto, Sandie Toletti, Filippa Angeldahl o Irune Dorado ofrecen registros diferentes, esa variedad será una de las herramientas principales de Quesada.
La derrota ante el Sevilla también refuerza la idea expresada por el técnico antes del partido: el Real Madrid necesita tener varios planes disponibles. Habrá jornadas en las que dominar desde la posesión sea suficiente y otras en las que el equipo necesite modificar alturas, ritmo o perfiles para responder a un rival que encuentre soluciones a la primera propuesta.
Una derrota que señala dónde están los márgenes
El 2-4 no debería convertirse en una alarma, pero tampoco conviene reducirlo simplemente al carácter amistoso del encuentro. La utilidad de la pretemporada está precisamente en detectar problemas cuando todavía existe tiempo para corregirlos. Este sábado aparecieron varios: la necesidad de proteger mejor los espacios cuando la presión es superada, el control de las transiciones y la capacidad para mantener la estructura cuando el marcador obliga a asumir más riesgos.
Son cuestiones coherentes con el tipo de fútbol que Pau Quesada pretende desarrollar. Cuanto más alto quiere defender un equipo, más importante resulta la vigilancia sobre las jugadoras que quedan por detrás del balón. Cuantas más futbolistas participan en ataque, más decisiva se vuelve la reacción inmediata después de una pérdida. Esa agresividad puede ser una fortaleza enorme, pero exige precisión colectiva.
La propia María Méndez insistía antes del encuentro en la necesidad de ser un «equipo total», en el que todas las jugadoras remen en la misma dirección. Ese concepto se aplica especialmente a la defensa. La presión alta no empieza en las centrales ni termina en las delanteras: necesita movimientos coordinados de las once futbolistas. El partido frente al Sevilla ofrece material suficiente para revisar esa coordinación.

La cantera sigue acumulando minutos de verdad
Otro de los aspectos relevantes fue la presencia de jóvenes futbolistas en situaciones competitivas reales. Irune Dorado partió en el centro del campo, mientras Silvia Cristóbal volvió a tener minutos desde el inicio. También participaron Noe, Noe Llamas, De la Cuerda, Oihane, Zouhir, Pau Comendador, Laia López y Bibiana Casquero en diferentes momentos.
Quesada ya había destacado públicamente que la cantera debía aportar soluciones que el equipo no tuvo el curso pasado. La pretemporada está demostrando que esa idea no consiste únicamente en completar entrenamientos. Las jóvenes están jugando minutos importantes y algunas parten incluso como titulares en amistosos frente a equipos de Primera División.
De dos porterías a cero a cuatro goles encajados
El contraste respecto a los dos primeros amistosos es evidente. El Real Madrid llegó al partido sin haber recibido ningún gol y salió de Marbella con cuatro tantos en contra. El dato debe analizarse junto al contexto: alineación muy modificada, numerosas sustituciones y una fase del verano en la que la carga física tiene tanto peso como el rendimiento inmediato.
Aun así, la primera derrota permite colocar el foco en la solidez defensiva desde una perspectiva más amplia. No se trata únicamente de defender mejor el área. El sistema pretende recuperar lejos de ella, lo que convierte la colocación tras pérdida y el control de los espacios a la espalda en dos puntos fundamentales. El Sevilla consiguió castigar al Madrid y obliga al cuerpo técnico a revisar cómo sostener esa agresividad sin quedar expuesto.
Un balance todavía positivo en la pretemporada
Después de tres partidos, el Real Madrid suma dos victorias y una derrota, con seis goles a favor y cuatro en contra. El balance continúa siendo razonable para un equipo que está cambiando piezas importantes y que todavía trabaja con una rotación muy amplia. Los dos primeros encuentros permitieron construir confianza; el tercero introduce una dosis de exigencia que probablemente resulte más útil a medio plazo.
La previa del encuentro ante el Sevilla ya apuntaba a que el tercer amistoso debía aumentar el nivel de dificultad. Y eso fue exactamente lo que ocurrió. Por primera vez el equipo tuvo que convivir con una desventaja, perseguir el marcador y gestionar fases en las que el rival encontraba respuestas a la presión madridista.
La clave estará en la reacción posterior. Una derrota de agosto tiene poco valor por sí misma; lo importante será comprobar si los problemas detectados reaparecen ante el siguiente rival o si el equipo consigue corregirlos rápidamente. Ahí es donde se mide realmente el aprovechamiento de una pretemporada.
El Tottenham, siguiente prueba del Real Madrid
El calendario no concede demasiado tiempo para detenerse en el resultado. El Real Madrid volverá a jugar el miércoles 12 de agosto, a las 20:00 horas, frente al Tottenham en Pinatar Arena. Será el cuarto amistoso de la preparación y una oportunidad inmediata para comprobar cómo responde el grupo después del primer tropiezo.
El 2-4 ante el Sevilla cierra la concentración en Marbella con una derrota, pero también con varios asuntos concretos sobre los que trabajar. El Real Madrid ha demostrado durante estas semanas que tiene calidad, alternativas y capacidad para presionar arriba. El siguiente paso consiste en convertir esas virtudes en un funcionamiento más estable, especialmente cuando el partido se aleja del guion previsto.
La pretemporada está precisamente para eso: ganar ritmo, probar, equivocarse y corregir. Después de dos victorias cómodas, el Sevilla ha colocado al nuevo Real Madrid frente a un escenario diferente. La respuesta en los próximos partidos dirá mucho más sobre la evolución del equipo que el marcador de una noche de agosto.